Islas de Croacia y odiseas

En esta isla pasó Ulises 7 años. ¿Por qué siete? Porque es el número que se usa en todos los cuentos. La Odisea es un cuento que, sabiéndolo o sin saberlo, todos añoramos. A diferencia de otros, el cuento transcurre en un lugar muy cercano donde es monotonía el reflejo inquieto de la luz en un mar azul intenso, salpicado de islas con la textura de una melena rizada. Los barcos llegan volando de unas a otras. Y allí el mar se vuelve entonces dócil y transparente. Hay tantas islas en la falda del Mediterráneo/Adriático/Egeo, que encajan con este escenario, que lo difícil es concebir que cualquiera de esas de la que hablaba Homero no fuera la tuya.

Camino hacia Ítaca hemos pasado por Hvar, donde se encuentra la cueva en la que dormía el Cíclope de tres ojos que devoraba a los hombres, y ahora estamos en Mljet, la isla de la miel (y las abejas), en la que mantuvo un idilio con Calipso. Delante de mí duerme un niño que no llega a un año, a mi lado lee un hombre con un sombrero de paja en la cara. Son mi familia. Y éste el primer viaje que hacemos juntos con un libro que acredita que lo somos. El último lugar en el que estuvimos antes de ser tres, cuando el tercero ya estaba en camino, fue Creta. Otra isla, la de Kavafis (nació allí), autor del poema que decoraba mi habitación de adolescente: Si vas a emprender el camino hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo y rico en aventuras y experiencias. A Lestrigones, Cíclopes o fiero Poseidón no temas, no hallarás tales seres en tu ruta si alto es tu pensamiento y limpia la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

 

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